Un 8 de mayo, pero de 2005, Nicolás Vuyovich perdió la vida mientras regresaba a Córdoba tras su victoria en San Juan con el TC2000.
El 8 de mayo de 2005 fue uno de los días más tristes para el automovilismo argentino, ya que durante un vuelo de regreso a Córdoba tras ganar la fecha TC2000 en San Juan, perdió la vida el salteño Nicolás Vuyovich.

Vuyovich, quien tenía 23 años, perdió la vida en un accidente aéreo cuando regresaba de San Juan, luego de haber vencido en la competencia de TC2000. Toyota, equipo para el que corría el salteño, volvía a la victoria tras un año sin éxitos y además Norberto Fontana (su compañero de equipo) terminó segundo.

Una vez que terminaron los festejos en el autódromo de San Juan, Vuyovich junto a Gustavo Ramonda, su hijo Julio de 7 años, Joaquín Palacios (sobrino de Ramonda), Hugo Suárez, el periodista Rodolfo Butta y el fotógrafo Fabricio Nicollier tomaron la determinación de regresar a Córdoba en un taxi aéreo.

La aeronave Piper Navajo PA-31 con matrícula LV-LXO estaba a casi 600 metros de aterrizar en el aeropuerto Ingeniero Ambrosio Tarabella de Córdoba cuando impactó contra una antena y se precipitó a tierra. El accidente provocó la muerte de Vuyovich, Ramonda, su hijo, Suárez, del piloto Mario Corti y del copiloto Daniel Reinoso.
Vuyovich fue campeón en dos oportunidades en el Turismo Nacional (2000 en la Clase 2 y 2002 en Clase 3). Sub Campeón 2001 de Clase 2 con cuatro fechas menos y venció en 2 ocasiones en TC 2000 (Buenos Aires 1 de octubre de 2002 y 8 de mayo de 2005).

El accidente
El pasado miércoles 8 de mayo se cumplieron 19 años de la tragedia del equipo del Toyota Team Argentina. El piloto Nicolás Vuyovich había ganado la carrera del TC 2000 en San Juan y, tras los festejos por el tan ansiado triunfo, tomó un avión para viajar con sus compañeros a Córdoba, que se estrelló cuando estaba en su fase de aproximación en el Aeropuerto Internacional Ambrosio Taravella.
Por el siniestro aéreo murieron Vuyovich; el director del equipo Toyota para el que él corría, Gustavo Ramonda; su hijo de ocho años; el concesionario automovilístico, Hugo Suárez; el piloto de la aeronave, Daniel Reinoso y el copiloto, Mario Corti. Sobrevivieron el periodista Rodolfo Butta, que por entonces trabajaba para Toyota; el sobrino de Ramonda, Joaquín Palacios y el fotógrafo Fabrizio Nicollier.
El accidente se produjo durante la noche del 8 de mayo de 2005, en condiciones climáticas poco favorables marcadas por una tormenta y una persistente llovizna. Pese a que la meteorología empeoraba minuto a minuto, el aeropuerto continuó normalmente con sus operaciones.
El avión, un turbohélice Piper Navajo PA-31, ya estaba en fase de aproximación. Cuando el piloto Reinoso advirtió a la torre de control que se podía observar la pista de aterrizaje, la aeronave golpeó contra un tensor de acero de una antena de radioayuda y perdió su ala izquierda. Tras perder el control, el aparato se estrelló antes de la cabecera de la pista, matando a seis de sus nueve ocupantes. Fue la última tragedia aérea ocurrida en el aeropuerto local.

La antena que provocó el choque y posterior caída del avión no contaba con las balizas rojas ni estaba señalizada, convirtiéndose en un arma mortal para el Piper Navajo, que circulaba a baja altura en medio del clima desfavorable.
Las primeras hipótesis apuntaron a la responsabilidad del piloto, luego fueron cuestionadas las instalaciones del aeropuerto y sus autoridades. Varios años más tarde, el Tribunal Oral Federal 2 impuso un año de prisión condicional a Adolfo Martín Pedro Appesseche, administrador en 2005 de la concesionaria Aeropuertos Argentina 2000; mientras que resultaron absueltos dos acusados: el meteorólogo Edgardo Mazzieri y jefe de ese entonces de la estación aérea, Hugo Eduardo Argañaraz.
Para la Justicia, hubo responsabilidad de los administradores del aeropuerto por errores en la seguridad y el mantenimiento, entre varias fallas que fueron alertadas en múltiples ocasiones por Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA).
El accidente aéreo ocurrió antes de las modificaciones y la inauguración del nuevo edificio del Aeropuerto Ambrosio Taravella, concluido en 2006. Los trabajos le permitieron a la estación dotarse en ese entonces con equipamiento de última generación y brindar mayor seguridad a los usuarios.
En una entrevista que Rodolfo Butta concedió al programa de Cadena 3, Sucesos Deportivos, el 11 de mayo de 2005, el periodista describió los momentos posteriores al siniestro aéreo. “Estuve tan lúcido como para escuchar todo y hablar. Así que empecé a preguntar quiénes estaban y quiénes no”.

Recordó su miedo al no sentir sus brazos inicialmente y que apenas alcanzó a ver de lejos las luces de la pista del aeropuerto. “Fue la situación más dramática que viví, sentí que estaba aprisionado boca arriba. Vi un hueco en el fuselaje y no sentía los brazos”.
“Nunca pensé que esto me iba a pasar, pero me pasó. Es como que te das cuenta que en un minuto te cambia la vida, que no tenemos nada comprado”, reflexionó Rodolfo.
El hombre también expresó su gratitud hacia aquellos que respondieron rápidamente en el lugar del accidente: “La verdad es que sentí que fueron muy rápidos, muy eficientes”. Durante esos momentos críticos, Rodolfo contó que pensaba en su familia y rezaba por todos los involucrados en el desastre.
Gentileza Carburando / Cadena 3 Argentina









