En Formula 1 el tiempo lo es todo. No solo el que corre en el cronómetro, sino también el necesario para diseñar, desarrollar, corregir. Es el parámetro invisible que separa el éxito del fracaso. Los equipos viven inmersos en una carrera continua contra las agujas del reloj: cada detalle está planificado, cada actividad marcada, cada margen de error reducido al mínimo. Nada se deja al azar.

Sin embargo, la cancelación de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita ha impuesto una parada inesperada: un mes entero de pausa, de hecho comparable al parón invernal. Una interrupción que, desde fuera, podría parecer una ocasión para bajar el ritmo, reorganizarse, quizá incluso respirar. Pero la realidad es muy distinta.
En la sede central del Cavallino no hay rastro de pausa: los ritmos siguen siendo intensos, los estándares inalterados. Las actividades continúan sin desviaciones, como si el calendario no hubiera sufrido ninguna interrupción. Porque en Formula 1, incluso cuando todo se detiene, el tiempo sigue corriendo.

Entre departamentos técnicos, simuladores y oficinas operativas, las semanas pasan sin interrupciones. No ha habido una verdadera pausa, solo un cambio de perspectiva. Más tiempo, si acaso, para mirar más a fondo. “Tener más tiempo a disposición nos ha permitido profundizar en los análisis – cuenta Loic Serra – porque no tienes enseguida un nuevo flujo de datos de una carrera posterior. Puedes permitirte detenerte más, entrar en el detalle”.
“¿Pausa? No ha habido ninguna pausa”, dice con una sonrisa Diego Ioverno, director deportivo del equipo. “Simplemente hemos elegido no hacer que lo fuera. Hemos llenado las semanas con actividades que no estaban previstas, o bien hemos distribuido mejor las ya planificadas”.

El calendario no se ha vaciado: se ha transformado. El test de Pirelli, el TPC en Mugello Circuit, el filming day programado en Monza: todo ya estaba escrito. Pero con más tiempo a disposición, cada actividad ha adquirido un peso distinto, más profundo.
La parte ‘invisible’ del trabajo: el desafío logístico
La logística, en Formula 1, es una máquina perfecta que trabaja en la sombra. Mientras todo funciona, permanece invisible. Pero basta con quitar una pieza para que emerja toda su complejidad. Después de los test de pretemporada, los boxes de Sakhir se dejaron intactos. El plan era volver y encontrar todo listo para el fin de semana de carrera. Hoy, en cambio, ese montaje sigue allí, suspendido a la espera de una nueva ubicación.

Cada equipo dispone de siete kits de montaje de boxes que viajan por mar para contener los gastos. Las dos semanas de pausa previstas entre los Grandes Premios de Miami y Montreal se deben precisamente a los tiempos necesarios para transportar a Canadá el equipamiento que se utilizará en Estados Unidos. Las pausas entre algunas carreras nunca son casuales: sirven para permitir que ese material cruce océanos y continentes. Interrumpir este flujo significa reescribir todo el rompecabezas.
“Hoy la eficiencia es fundamental – explica Ioverno – porque también el transporte del material entra dentro del límite presupuestario. En estas semanas estamos intentando entender cómo gestionar la rotación del material, esperamos que pronto pueda abrirse un corredor para permitir la recuperación del kit que quedó bloqueado en Bahréin, porque está previsto su uso en el Gran Premio de Azerbaiyán. Pero en cualquier caso debemos estar preparados para un plan B”.

El “mundo” del pit stop no conoce pausas
Y mientras una parte del equipo rediseña rutas y estrategias, otra sigue moviéndose con un ritmo que nunca cambia. En el mundo de los pit stops no existen pausas. “Empiezo dando un paso atrás – explica Ioverno – por suerte los resultados no lo han dejado ver, pero llegamos a la primera carrera de este año con el menor número de entrenamientos respecto a las temporadas anteriores. La temporada de pruebas (el shakedown en Barcelona y los tests 1 y 2 de Baréin) ha sido demasiado intensa, empezamos a practicar en la semana en la que típicamente estábamos en la tercera semana de entrenamiento. En las dos anteriores trabajamos en turnos de noche y de día, así que hicimos un tercio de los pit stops que habíamos programado”.

En las últimas temporadas los equipos han entendido que ya no pueden contar con un equipo estable encargado de los pit stops. Hablamos de un grupo compuesto por 27 personas y, como en todos los demás ámbitos, el crecimiento del calendario ha impuesto una rotación de personal.
“No hay una carrera en la que el equipo de pit stop sea el mismo que en la anterior, así que este mes de parada imprevista ha sido una bendición del cielo – admitió Ioverno – porque hemos podido recuperar las sesiones que no habíamos conseguido hacer en enero y febrero”.
Desde que el equipo regresó de Suzuka, cada jornada ha seguido el mismo esquema. “Una sesión dividida en tres partes con la rotación de tres equipos distintos que son la proyección de lo que sucederá en Miami, Canadá, Mónaco y Barcelona”.
Por Roberto Chinchero para Motorsport











