La tensión en el seno de Red Bull sigue en aumento. Max Verstappen, de momento, no ha confirmado al equipo si seguirá pilotando para ellos en 2027 y, además, el neerlandés no se siente escuchado internamente. Sus aportaciones, tanto en Canadá como este fin de semana en Silverstone, no habrían sido tenidas en cuenta.
De las 12 temporadas de Verstappen en Fórmula 1, 2026 se está revelando como la más complicada. La nueva normativa, pese a sus ajustes, sigue dando un protagonismo excesivo a la gestión de batería y energía, algo especialmente evidente en pistas como Silverstone o Suzuka, donde las curvas rápidas se han convertido en puntos de recarga.
No sólo eso, el rendimiento de Red Bull dista mucho de ser el ideal. Por primera vez en seis años, Verstappen no estará en la lucha por el título y aunque ya ha subido un par de veces al podio, también da la sensación de que podemos estar hablando de su primera temporada sin victorias desde su debut en 2015 con Toro Rosso.

No son momentos fáciles dentro de la familia Red Bull y según avanza el reputado periodista neerlandés, Erik van Haren, hay una tensión latente entre el entorno de Verstappen y la cúpula directiva de la marca de bebidas energéticas.
Acorde con la información del citado periodista, Verstappen se ha negado hasta ahora a confirmar si seguirá siendo piloto de Red Bull la próxima temporada. El sí es muy importante para la marca, ya que Max es la piedra angular de su proyecto de Fórmula 1 y su nombre es un gran aliciente para animar a ingenieros de primer nivel a unirse al equipo en los próximos años.
No obstante, Verstappen no se deja presionar y el miedo de que Max aplique la cláusula de rendimiento sigue acechando a Red Bull, quienes siguen atravesando muchas dificultades con su RB22, pese al paso hacia delante dado la semana pasada en Austria.
La sensación de Max es que su equipo, incluidos los ingenieros, no le escucha. El neerlandés ya reveló que Red Bull no tuvo en cuenta sus aportaciones en cuanto a la configuración del coche de cara al GP de Canadá y en Silverstone, se ha dado un caso similar.

Tras la clasificación de ayer, Verstappen se quejó constantemente del equilibrio del coche y de la falta de velocidad punta por un problema en el motor. Su deseo, de hecho, era cambiar la unidad de potencia y salir desde el Pit-Lane, renunciando a la séptima posición de salida. Red Bull, en cambio, ha mantenido su decisión.
El hecho de que Verstappen ha estado luchando por el podio en la jornada de hoy en Silverstone, se considera un milagro. Sin ir más lejos, si no llega a ser por el problema con la aerodinámica activa, el mismo que el pasado sábado en Austria, Max hubiese acabado tercero esta carrera con un coche con un equilibrio nada ideal y una falta evidente de velocidad punta.
No atraviesa su mejor momento la alianza entre Verstappen y Red Bull, que hace apenas unos meses cumplió una década y que, salvo sorpresa, apunta a prolongarse al menos hasta 2027. Todo indica que Max no tiene intención de abandonar la Fórmula 1 y que quiere seguir compitiendo en la categoría reina, aunque los asientos más competitivos parecen ya adjudicados para la próxima temporada.
Hubo un acercamiento hacia McLaren, pero Zak Brown descartó cualquier opción de ver a Verstappen en su equipo el próximo año y, con la continuidad de Lewis Hamilton en Ferrari y de George Russell en Mercedes, no hay alternativas claras más competitivas que la de permanecer en Red Bull. Así, el mercado de pilotos se mantiene prácticamente bloqueado.
Por Gorka Saez de Asteasu para Soy Motor










