Continúa avanzando la transformación del Autódromo Oscar y Juan Gálvez de cara al MotoGP, mientras se mantiene intacta la ilusión por el regreso de la Fórmula 1. En este contexto, uno de los aspectos más importantes de la obra es el asfaltado de la pista, un proceso que requiere máxima precisión y control en cada etapa de ejecución.
Entre el 9 y el 11 de abril el Autódromo Oscar y Juan Gálvez será la sede del MotoGP y las obras que viene desarrollando la Ciudad durante este año lo transformarán en el más moderno de la Argentina y la región. Quedará listo para recibir también a la F1.

“Esta es la obra de infraestructura deportiva más importante de la Ciudad y marca un antes y un después para el deporte motor argentino. Estamos utilizando tecnología de última generación para poner el Gálvez a la altura de los grandes escenarios del mundo, y en esta etapa se demuestra el nivel de precisión y exigencia con el que estamos trabajando. El objetivo es que Buenos Aires vuelva a ser referencia internacional, que esté lista para recibir al MotoGP en abril y con la infraestructura necesaria para proyectar que vuelva la Fórmula 1″, sostuvo el secretario de Deportes, Fabián “Chino” Turnes.
Los trabajos del asfaltado estarán guiados por tecnología de última generación que combina el uso de cámaras de medición térmica y un sistema especializado en asfalto y pavimento llamado SmoothRide, que integra escaneo 3D, diseño digital de la superficie vial y control automático de fresadoras y pavimentadoras.
Entre sus principales funciones, el sistema permite relevar el estado actual de la pista mediante escaneo 3D a velocidad de circulación. Y diseñar la repavimentación con espesores variables según las deformaciones existentes, calcular con mayor precisión las toneladas de mezcla asfáltica necesaria y guiar automáticamente los equipos para lograr una superficie más uniforme.
Lo componen el escáner RD-M1, encargado de capturar la geometría de la calzada; los softwares MAGNET Office Resurfacing y MAGNET Construction, utilizados para procesar la información y generar el diseño de obra; y los sistemas GNSS y sensores Sonic Tracker, que permiten el control de la maquinaria durante la ejecución de los trabajos.
La implementación de esta tecnología reduce la necesidad de relevamientos topográficos tradicionales, mejora la regularidad superficial de la pista, optimiza el consumo de mezcla asfáltica y los costos de obra, minimiza retrabajos y contribuye al cumplimiento de las especificaciones de rugosidad exigidas para circuitos de competición.

Además se utilizan dispositivos de evaluación térmica para monitorear la temperatura de las distintas mezclas asfálticas durante su aplicación. Este procedimiento permite verificar que el material se coloque dentro del rango óptimo, que se ubica entre los 150 y los 160 grados Celsius, y se garantiza mejores condiciones de calidad y desempeño.
Los equipos vienen trabajando en el asfaltado de sobreanchos y sectores periféricos del circuito como parte de una serie de ensayos técnicos que permitirán optimizar los procesos antes de intervenir la pista principal. Estas tareas, que ya se realizaron en las zonas de escape de las curvas T3 y T10, y que actualmente continúan en la banquina de T7, permiten evaluar el comportamiento de la mezcla asfáltica, verificar el desempeño de los equipos y entrenar a los operadores que participarán de la pavimentación definitiva.
Se estima que, en total, se utilizarán 43.000 toneladas de asfalto, distribuidas en las tres capas de pavimento previstas para la obra:
- Primera capa (base): mezcla AM3 – AC19, de 8 centímetros de espesor (actualmente en ejecución).
- Segunda capa (intermedia): mezcla AM3 – AC12, de 5 centímetros de espesor.
- Tercera capa (rodamiento): mezcla HIMA – AC12, de 4 centímetros de espesor, que constituirá la superficie final sobre la que circularán los vehículos.








