El enorme preparador, que supo escribir una página dorada dentro del automovilismo nacional, falleció este jueves por la tarde a los 84 años.
Pedersoli, tuvo su primer hito al meterle mano al impulsor del mítico Trueno Naranja campeón en el TC con Carlos Alberto Pairetti. Fue contratado por la división de competición de General Motors, donde también fue el responsable de los “corazones” de las cupé Chevy de Carlos Marincovich y Mouras en los años setenta. Junto a su amigo, Omar Wilke, estuvieron a cargo del 7 de Oro, el legendario Chevrolet con el que el propio Mouras logró el récord –aún imbatible- de seis victorias consecutivas en 1976.

Desde su taller propio en San Martín también “cocinó” los motores con los que El Toro de Carlos Casares fue tricampeón entre 1983 y 1985, pero con un Dodge. De vuelta con la marca del Moño Dorado, acompañó a Roberto hasta el día de su trágica muerte el 22 de noviembre de 1992. Además, sus motores le permitieron al Flaco Traverso lograr cuatro títulos, tres con Chevrolet y uno con Ford: 1995, 1996, 1997 y 1999. Con el de Ramallo tuvo el plus en el TC 2000 con un Peugeot 405 en 1995. Pero su labor con el Chivo también le permitió consagrarse a Guillermo Ortelli y Christian Ledesma.
En noviembre de 2025 Jorge Pedersoli José y Miguel Herceg, fueron reconocidos por la Legislatura Porteña.
En ese emotivo acto, Pedersoli expresó: “Sé que el trabajo mío no fue fácil. Falté mucho tiempo a mi hogar. Sacrifiqué mi familia, porque las carreras comenzaban los viernes y a veces hay que viajar un jueves. El lunes uno volvía muerto, pero tenía que seguir trabajando en el taller. O sea, mi mujer se echó al hombro a mis hijas y yo cuando tomé conciencia ya eran grandes. Me arrepiento de no haberlas visto crecer. Eso es fundamental para mí”.
A continuación compartimos una entrevista realizada por el equipo de Clasificando
Los restos de Jorge Alberto Pedersoli serán despedidos este viernes a las 12.30 en la Capilla del Cementerio de Chacarita.










