El 6 de junio de 1926, en la prolongación de Bv. Roca, mientras la multitud llegada en tren o en los medios de locomoción de la época aguardaban la largada de las primeras 500 Millas Argentinas, un cielo de color plomizo amenazaba con una lluvia que se terminó de desatar torrencialmente cuando las máquinas que protagonizan la carrera, pactada a un circuito de una treintena de kilómetros.
Esa lluvia interrumpió la carrera en la vuelta 8. Hubo que esperar hasta el 29 de agosto para que la competencia volviera a largarse, ahora sí, para hacer las 500 Millas previstas.

Hoy, 6 de junio, cien años después, el cielo volvió a estar plomizo. Y la lluvia se asoció al recuerdo, con unas gotas que no alcanzaron a desalentar a los apasionados que, con emoción, asistieron al descubrimiento de un sencillo monolito recordatorio, en los boxes del autódromo.
Entre los que cortaron las cintas había leyendas que hicieron historia en el óvalo de Atlético, cuando ya las 500 Millas eran cosa de pavimento y peraltes pronunciados. Angel Rubén Monguzzi, el inolvidable “Negro” cordobés, ganador de la edición de 1972, la única vez que un Dodge ganó las “500”. “Vuelvo siempre a Rafaela porque la gente me expresa mucho cariño y esta pista siempre me trató bien”.

Y también estaba Jorge Bianchi. El Flaco —un metro noventa de estatura, sigue siendo delgado— llegó desde Uruguay para esta celebración. No ganó las “500”, pero sí venció en una de las carreras “revancha” que se disputaban en el mismo óvalo. Y no fue cualquier carrera: dejó un récord de velocidad para una competencia completa.
Además, estuvieron el rafaelino Diego Sosa; Carlos Buffa, otro expiloto de los años 70; René Zanatta, el piloto que más carreras ganó en Rafaela; y hubo oportunidad para admirar joyas mecánicas como el coche con el que el sunchalense Vicente “Chente” Cipollatti ganara en 1963, o el Berta-Tornado de la Peña RUEDA, que pertenece al Club de Autos Antiguos de Rafaela. También participaron familiares descendientes de corredores que largaron las 500 Millas.

El intendente Leonardo Viotti presidió el acto, hubo palabras para destacar la historia de las 500 Millas; recurdos y anécdotas, y un reconocimiento unánime a Atlético de Rafaela y a su enorme contribución a la historia deportiva de la ciudad.
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