Nunca ganó una carrera ni llegó a un podio de un Gran Premio, pero a través de su equipo fue un inagotable generador de pilotos que luego ganaron carreras y hasta fueron campeones del Mundo sin contar la infinidad de mecánicos e ingenieros que formó y luego fueron contratados por grandes escuderías.

En sus dos décadas en la Fórmula 1, Minardi se ganó un lugar entre los fanáticos del automovilismo alrededor del mundo. Se referían a la escudería de Faenza como a la Cenicienta de la parrilla, por su condición de eternos últimos, pero era querida también dentro del paddock por su espíritu familiar: mientras los poderosos planteaban presupuestos millonarios para pelear el título, Minardi festejaba como triunfos aquellas carreras en las que conseguía algún punto.
En el Clasificando de este miércoles, Juan Siciliano junto a Thomas Harpe y Eduardo Ramírez mantuvieron una charla con uno de los hombres que supo escribir en letra grande parte de la historia de la Fórmula 1.
La entrevista