Si bien Carlos Sainz fue el primer piloto de Fórmula 1 en dar una vuelta por el circuito de Madring —el trazado urbano que se ha instalado en la Feria de Madrid y que acogerá el Gran Premio de España el 13 de septiembre—, Ferrari fue el primer monoplaza en estrenar el circuito de 5.416 metros construido alrededor del recinto ferial IFANEMA de la capital ibérica.
Charles Leclerc fue el encargado de pilotar el SF-26 por la mañana, dando inicio a los 200 km que el reglamento de la FIA concede dos veces al año a los equipos para realizar grabaciones comerciales. Los monoplazas deben utilizar neumáticos de demostración de Pirelli, que son diferentes de los homologados para los Grandes Premios.
Ferrari ha sido muy astuta a la hora de reservar la pista: el asfalto y el cuerpo de boxes están terminados, mientras que el resto de infraestructuras que componen las modernísimas instalaciones diseñadas por Jarno Zaffelli y posteriormente heredadas por el estudio del arquitecto Tilke aún están en fase de finalización.

La salida de Leclerc de boxes con el monoplaza rojo vino acompañada de una nube de polvo blanco que se levantó antes de entrar en la línea rápida, que era el único tramo del pit lane ya limpiado, mientras que el trazado se fue limpiando poco a poco.
La Scuderia, que alternó a Leclerc con Lewis Hamilton (el siete veces campeón del mundo estuvo en acción por la tarde), cuenta con una gran ventaja competitiva: los pilotos pueden familiarizarse con las trayectorias de un circuito en el que nadie ha dado vueltas y los técnicos podrán recopilar importantes datos telemétricos para definir la configuración del coche y estudiar las mejores estrategias en la gestión electrónica.
Y no solo eso, sino que también serán muy valiosos los datos sobre la rugosidad y el agarre del asfalto para actualizar el modelo de la pista que se introduce en el simulador; por lo general, cuando se trata de circuitos nuevos, la información suele ser muy aproximada.
En Maranello han encontrado una zona gris del reglamento que no impide realizar una jornada de rodaje en un nuevo circuito del calendario mundial de F1, mientras que las restricciones, al parecer, se habían redactado pensando en las TPC (pruebas con el coche anterior). Enhorabuena a Ferrari, que demuestra un nuevo enfoque muy agresivo y desmiente categóricamente a quienes afirmaban que la prueba habría sido financiada por los organizadores del GP, una circunstancia que, obviamente, habría desatado una fuerte polémica por parte de los demás equipos.
Sobre un informe de Motorsport.com











